domingo, 9 de junio de 2013

LAS MIL PERO SÓLO UNA COREANA

Dejad de lloriquear, todavía hay esperanza: vosotras también podéis tener esta cara.



¡Qué alivio! ¿Verdad? Antes que nada y para que sepáis desde ya a qué debéis aspirar, deberíais leer esta noticia en en el Huffintong post: Miss Corea del Sur: ¿todas iguales por la cirugía estética?. Esta otra noticia sobre el mismo tema es más completa y muestra también fotos de las misses de años anteriores (se remonta hasta los 80). 

Si las coreanas han conseguido tener todas la misma cara, ¡nosotras también podemos! Porque, afrontémoslo, no hemos sabido nada de proporciones hasta ahora. Por favor no empecéis con los miedos sobre la cirugía estética y lo cara que es, y mira tú que yo tengo otros principios, que yo me quiero a mí mismo y nosequé,  No os pongáis pesaditas que de lo que he venido a hablar es de tecnología y no de cirugía. He venido a hablar de la app que va a cambiar vuestras vidas y la visión que tiene el resto de vuestros caretos.  

Chicos, para vosotros tampoco hay excusa, esto funciona para los dos sexos.

Porque aquí en Corea todo el mundo está muy preocupado por cómo lucen pero no todos se lanzan a las clínicas a operarse, pero os puedo asegurar que NO HAY FOTO QUE NO RETOQUEN ANTES DE PUBLICARLA. Y no me refiero a un poco de saturación por aquí, un poco de detalle por allá, no; hablo de dibujarse una cara nueva en cada fotos. No hay que resignarse a mostrar nuestro propio careto cuando nos podemos inventar otro mucho más guay. 

De dónde sale esta obsesión por ser ideales/noparecerhumanas es algo que todavía no he llegado a entender, pero que existan chicas como estas da mucho mucho miedo. 

Pero nosotros a los nuestro. Vuestra nueva más mejor amiga se llama PHOTO WONDER. Para los muy castizos, FOTO MARAVILLA. Eso es un nombre bien puesto, sin equívocos. Bien, pues aquí tenéis el tutorial sobre cómo conseguir la cara de arriba. La aplicación tiene esta pinta: 



 

La de la derecha es la yo que creéis conocer pero que tendréis que olvidar a partir de ahora porque voy a ser mucho más guapa. Y todo gracias a la opción "Beautify" del Foto Maravilla. Gracias japoneses por diseñar una herramienta para embellecer el mundo. 

Como veis tiene varias opciones, pero las mejores las mejores son "Thinify", para quitarnos esas papadas colgantes y esos papos sobresalientes y "Enlarge eyes" para dejar nuestros ojos con el tamaño que merecen, más o menos con la proporción de los ojos de E.T. 

Para los que no tengáis claro cuál es la proporción perfecta para vuestro careto (como en mi caso), lo mejor es  que utilicéis la opción "Intelli beauty", que te corrige los evidentes fallos de tu cara él solito. ¿Para qué si no es para esto se ha inventado la tecnología?

¡Allá que vamos!  

 

¡Hola nueva yo! ¡Me encantaaaas! 

Pero sigamos, puedo ser mucho más guapa que esto, me quedan un montón de opciones de la aplicación. Aquí viene una de mis prefes: "Eyeliner" 


 

Un poquito de maquillaje nunca viene mal, ¿cómo os quedáis con la raya de ojo que me acaba de aparecer como por arte de FOTO MARAVILLA? 

¡Casi se me olvida el rubor! Una no puede postear una foto sin un buen rubor:

 

¡Toma! ¡Y eso sin tener ni puñetera idea de retoque de fotos! 

Me veo ideal, me veo súper ideal. Me veo tan ideal que quiero más: 

 


Ahora ya sí, ya tengo una foto de perfil que poder enseñar al mundo. Con la de las gafas de la flor parece que me haya puesto las ganas de Homer con los ojos incorporados, pero lo importante es que se me ven unos ojacos descomunales y las gafas me dan un toque moderno.

¡A Dios pongo por testigo de que jamás me volveréis a ver FEACA!

martes, 14 de mayo de 2013

UNA BODA COREANA: Y YO QUÉ SÉ.




Así que no, no voy a hacerlo. 

¡Al lío!


He asistido a una boda coreana. ¿Cómo os quedáis? ¿Pasmaos? No me extraña, es para pasmarse. Pero es que mi flor en el culo es así, me consigue estas oportunidades para que yo luego venga y lo cuente. A mí el destino me da una palmadita en la espalda y le oigo decir “y ahora vas y lo cascas”. A sus órdenes.

Como muchos ya sabéis, me ha costado ponerme a escribir sobre mi gran boda coreana porque me siento un poquito culpable. A mí no me gustaría que alguien hubiera venido a mi boda sólo pensando en lo divertido que iba a ser contarlo, pero qué queréis que os diga, ES LO QUE HAY. No puedo evitarlo. Si el destino no lo hubiera querido no hubiera puesto esto en mis manos:

LA INVITACIÓN

Creo que he dejado pasar un tiempo prudencial desde la boda. Igual el novio ni se acuerda de que se casó ni mucho menos de que invitó a una rubia mala; y si por alguna casualidad, que la verdad no imagino, llegara a aprender castellano, descubrir este blog y leerme, espero estar ya lo suficientemente lejos de él. 

Porque el que me invitó fue el novio, un compañero de trabajo. Flipé bastante cuando me dio la invitación porque es de los que me habla aunque tampoco mucho y siempre me da la sensación de que le saco de sus casillas; así que cuando me la dió pensé que parecía que no, pero que al final me estaba haciendo con esta gente. Que me había costando y sin embargo estaba consiguiendo hacerme un hueco en sus corazoncitos. Me vine abajo cuando vi que terminaba invitando a todo bicho viviente en la oficina; íbamos todos menos las plantas. 

Hice mis cálculos (basados en mi vasta experiencia en organización de bodas): si sólo por parte del novio estaba invitada toda la oficina, contando con que tuviera un par de amigos, unos cuantos tíos y primos y un par de compromisos, y suponiendo que la novia no fuera una seta y también tuviera unos cuantos invitados, a mí la ecuación me salía a bodorrio de 476,22 personas. Bien. Cuantos más mejor, como para casi todo.

¿Y,  O DIOS MÍO, qué se pone una para una boda coreana? Cuando se lo pregunté a mi coreana de cabecera, de la que ya os he hablado, me dijo que algo negro iba bien. ¿Vestido negro y pintauñas con purpurina? ESO ESTÁ HECHO, GUAPA. 

Cuando vió lo excitada que estaba con la idea de ir a una boda intentó advertirme que no era nada fuera de lo común, que de hecho eran bastante frías y que no era lo que se llamaba una "fiesta". Hice oídos sordos. Mi cerebro llevaba su propio ritmo: que esto es Corea, que aquí si quieres puedes salir a diario a ponerte como un trul a base de soju y a cantar en el karaoke hasta la hora que quieras porque abren las 24 horas. ¿QUÉ NO VA A PASAR EN UNA BODA? 

Así que ahí estaba yo el día B -de boda-, con mi pelo todavía liso, con un vestido negro ideal, purpurina en las uñas y unas medias que, no os lo vais a creer, me hacían las piernas más blancas de lo que ya las tengo; en fin, superapropiada y lista para darlo todo en el bodorrio de más de 476 personas. Lia pasó a buscarme con un capuccino helado de esos que ponen en las cafeterías superideales que hay en cada esquina de Corea, de las que os tengo que hablar, y que no hizo otra cosa que convencerme todavía más de que iba a ser una gran celebración, con tanto hielo en la tripa y cafeína en las venas mi cerebro se puso todavía más contento.

Con mi subidón llegamos al sitio donde se celebraba la boda, donde mi gozo empezó a bajar al pozo. No sé si esto pasa en otros países asiáticos pero en Corea, para las bodas que no son tradicionales ni religiosas, que son la mayoría, existen algo que llaman "wedding halls" (salones de boda): son básicamente edificios donde se pueden celebrar varias bodas a la vez. Qué digo varias, decenas, cientos de bodas a la vez. En estos salones de boda, edificios enormes de varias plantas,  se celebra tanto la ceremonia como el convite. Hay diferentes salas decoradas de forma, como veréis, exquisita, donce se celebran las ceremonias. A parte, hay una planta donde está el restaurante bufé (se escribe así, lo juro, preguntadselo a la RAE si no me creéis a mí) al que van a comer los invitados de todas las bodas del edificio y que sirve comida sin parar. Todo muy personal y muy romántico.  

Llegamos al Wedding Town de Wonju, capital de Asia, y después de buscar en una lista interminable de parejas de novios, descubrimos el número de sala para la ceremonia que nos tocaba. Las salas tienen una especie de hall donde te recibe el novio, rodeado de cosas maravillosas como estas:   


La foto no era de los novios de nuestra boda, sino unos novios estándar. ¡Que hay prisa, coño! ¡Que tienen que pasar los siguientes y no estamos para ir cambiado la foto cada vez!


Estos tampoco. ¿Estilo si o no? SI. 

Ahí entre las flores y las fotos de novios ajenos esperaba el novio que sí era el nuestro. Casi escondido el pobrecico, con una sonrisa forzada y vestido con un chaqué y unos GUANTES BLANCOS, listo para saludar a los más de 476 invitados. Sí, unos GUANTES BLANCOS. ¿Por qué se haría eso así mismo? Yo qué sé, ya son bastante complicados como para investigar lo de los guantes.   


El saludo al novio te hacía desembocar sin poder evitarlo en una mesa justo detrás de él. El novio era el señuelo, lo que importaba era la mesa y el libro gordo que tenía encima, y más importante todavía el tipo gordo que estaba detrás de la mesa y el libro. A ese tipo gordo le dabas tu nombre, en su caso el regalo en un sobre, y A CAMBIO te apuntaba en el libraco y te daba un vale de comida. Un bono para el bufé. Un tíquet para la manduca. Por si no os ha quedado claro, te daba una papeleta, un boleto, un pase, un cupón PARA PODER ENTRAR EN EL RESTAURANTE. 



Lo sé mi uña es maravillosa pero la foto da pena. Ya perdonaréis. Se entiende la palabra "coupon", que es lo importante. 

¡PUTOS GENIOS! ¡EL GORRONEO ES IMPOSIBLE!

Nos sentamos en un banco del hall a esperar a que empezara la ceremonia y a que llegaran el resto de los tropotocientos invitados. Pero resulta que en Corea dar invitaciones para tu boda es como repartir caramelos en el cole por tu cumple, una cosa que tienes que hacer a lo loco, sin filtro alguno, como si no hubiera un mañana para no quedar mal. No sé si no queda mal es la razón, pero es evidente que a la boda va el que le apetece, no tienes ni que dar una excusa para no ir. No te presentas y punto. De los 476 y pico estimados, por la mesa del gordo pasamos menos de 150 y de esos, menos de la mitad entramos en la ceremonia. La mayoría de la gente saludaba al novio, daba el regalo, pillaban el vale/tíquet/cupón para la comida, y hasta luego Lucas que me bajo al bufé. 

Evidentemente, SE PERDIERON LO MEJOR. 


A estas alturas, igual os preguntáis dónde estaba la novia. Estáis en todo, sois la leche. Pues la novia estaba en una habitación contigua al hall donde esperaba el novio y también contigua a la sala de la ceremonia. No tengo fotos pero estaba sentada en un butacón dorado maravillorrorso, encima de una plataforma, en una habitación decorada con todo el gusto y la purpurina y cristales tipo Swarovski y lazos blancos que pudieron acaparar en Wonju. Estaba toda sola ella, y la gente entraba a saludarla. Más que a saludarla entraban a contemplarla o a lanzarle trozos de pan como a un Copito de Nieve en el Wedding Zoo de Wonju. 

También es verdad que esa sala contigua consigue este efecto sin precio en la entrada de los novios. El vídeo dura un minuto aunque lo mejor está al final; tened paciencia que la entrada parece que no llega pero sí y mientras tanto, NO DEJÉIS DE DISFRUTAR CON LA BANDA SONORA (perdonad la calidad del video, como realizadora no tengo precio): 




Es una cosa que intenta ser solemne pero que no lo consigue. Yo no sé qué pensar.  

Y este es el salón. Tampoco sé cómo describirlo. Recuerdo que me daba la sensación de estar en un desfile de moda y, a la vez, dentro de un pastel de nata muy empalagoso. Era todo muy bien y a la vez muy mal. 




En la especie de altar había un señor, una especie de maestro de ceremonias, que según  me explicó Lia no era nadie en especial y que además hablaba raro. Yo no lo noté, para mí todos hablan bastante raro. 

La ceremonia fue muy sencilla: hubo un rato en el que el señor que no era nadie habló, después hablaron los novios, y después, se entendía que ya como marido y mujer, bajaron a saludar con unas cuantas genuflexiones a los señores en los sillones orejeros, que no eran vampiros sino los padres de los contrayentes. 

Para terminar, un momentazo CORTO PERO INTENSO y cuidado que va con susto al final: 


Una vez terminada la ceremonia, los novios y sus familias se quedaron en la sala para hacerse unas fotos preciosas y ya no los vimos más. Y el resto nos bajamos al bufé. 

¿Y qué había en el bufé? Pues, algo de comida: 

La comida, mi segunda más mejor amiga en Corea.

Un poco de desolación: 

Mesas corridas. Podías coincidir con gente de tu boda o no.

Tristeza: 

Un poquito de por favor...

Y, bueno, esto: 

Para los muy fijos, este es el baño, el de señoras.
En su favor diré que es más higiénico que uno de los nuestros,
o eso dicen.  
Eso fue todo, amigos. Nada de fiesta, nada de celebración, ni un "vivan los novios", ni un abrazo, ni la tía Pili llorando de emoción, ni la nueva novia del primo pequeño con un escote demasiado pronunciado, ni el pesado de Carlitos molestando a todo el mundo, NI UNA SOLA BOTELLA DE VINO...

Resumen: yo qué sé. 

sábado, 20 de abril de 2013

PELUQUERÍA FAIL


Que levante la mano el que no haya dicho que todo los “chinos” son iguales. Por chinos nos referimos a cualquiera con pinta asiática, y por iguales a que son iguales. Porque son todos iguales, joder. Has tenido que ver muchos asiáticos un rato muy largo para empezar a distinguirlos. Yo las primeras semanas en Corea no paraba de ver gente del trabajo por todos lados: era agotador porque me los encontraba en el supermercado, en cualquier restaurante al que fuera, de paseo…yo saludaba encantadora y ellos me devolvían el saludo con una sonrisa (sin enseñar los dientes, que es de mala educación).

Cuando mi cerebro se acostumbró a sus facciones y fui capaz de ver más allá de los ojos rasgados y el pelo negro que todos comparten, me di cuenta de que había estado saludando a desconocidos todo ese tiempo. Resultado: la gente de mi barrio me saluda como si fuéramos vecinos de siempre, como si fuéramos compañeros de trabajo :)

Total, que no solo entre ellos no son iguales sino que resulta que hay diferencias entre países o ellos las ven; aunque se parezcan un montón entre sí los chinos, los coreanos y los japoneses, no son iguales. De hecho, algo de lo que los coreanos están especialmente orgullosos y que están convencidos que les diferencia de sus vecinos es su pelo. Dicen que su pelo tiene ondas mientras que el pelo de los chinos es como una tabla. Y de los japoneses dicen que tienen los dientes desordenados, mientras que ellos tienen unos piños perfectos (aunque desgastados y sometidos a la dictadura del cepillo interdental, como ya os comenté en este post)

Dejadme que haga un paréntesis sobre los dientes descolocados de los japoneses: resulta que no es sólo que los tengan así por gracia divina sino que está de moda y la gente se hace tratamientos para retorcer un colmillo por aquí y separar unas palas por allá. Mirad esto y flipad un poquito más: a mí este rollo estética infantil me da un poco de medito...

Volviendo al tema que nos ocupa, cabellera y ondas, resulta un poco sospechoso que si tienen un pelazo con ondas naturales recurran tanto a la peluquería. Es espectacular el número de peluquerías que hay en cada barrio. Me atrevo a decir que el ratio peluquerías/habitante en Corea es similar al ratio bares/habitante en España. Cada país tiene sus obsesiones. Aquí las peluquerías son baratísimas, te dan unos masajes en la cabeza maravillosos y el producto estrella es la permanente. ¡Os pillé, mentirosillas! 

¿Qué más da si las ondas son naturales o no? El caso es que les encantan y que se sienten poderosas cuando ven que las japonesas de dientes desordenados les imitan el estilo de pelo.

Os podéis imaginar que mi pelo no les convence. Les encanta el color y creo que ya se han convencido de que no me lo tiño, pero eso de que sea tan liso les da como pena. Me han hecho muchos comentarios, con ojos de estar viendo a un gatito hambriento, del tipo “qué suave lo tienes, si tuvieras ondas sería perfecto” o “¿no tienes plancha de pelo?¿No te haces ondas?”. Porque aquí no se cortan nada, son igual de sinceros para decirte lo maravillosa que eres como para decirte que estarías mejor con ondas. También es verdad que en general son más de piropear, no me voy a poner exigente, que desde que he llegado me siento una puñetera estrella del rock.

Como hoy me voy de viaje, le pregunté a mi coreana de cabecera, una compañera de trabajo súper maja que milagrosamente habla buen inglés, que si podía acompañarme a una peluquería a que me dieran un repaso y estar maravillosa.

¡Te podrías hacer un moldeado para que te salgan ondas!
¡VALE!

No tengo explicación a mi respuesta. Me dio por ahí. Es posible que tantos comentarios sobre la tristeza de un pelo liso hayan hecho mella en mi subconsciente, quizás soy más manipulable de lo que pensaba…el caso es que sin darme cuenta llegué a la peluquería de confianza de mi coreana de cabecera  (bucle infinito). 

Este sofá estaba allí y tanta clase me convenció de que estaba en el sitio adecuando para que le dieran a mi pelo ese toque cool que necesitaba.

A ella le queda bien hasta el horror de sofá

Es verdad mamá, si te hubiera llamado en ese momento no habría seguido adelante, pero lo hice. Tengo que empezar a volar libre y tomar mis propias decisiones sobre temas importantes como este. 

Cuando mi compañera y salvavidas en Corea (se llama Lia) le explicó a la peluquera lo quería y me tocó el pelo, flojeó. Estuvieron discutiendo un rato, pero la mujer no estaba convencida...en general trabajar para extranjeros no les gusta, les da mucha inseguridad hacerlo mal. Creía que no se iba a atrever pero lo hizo, y se pegó una currada de flipar. Me djio que era un tratamiento suave y que las ondas me dudarían marcadas entre dos y tres meses, y que después se me quedaría simplemente más volumen en el pelo. Venga ahí, peluquera, dalo todo. ¡Yeah! 

SOCORRO, sacadme de esta foto de los 70 por favor

Pero el trabajo no le cuidó mucho a la pobre...tanto rulo, tanto calor, tanta espera...




UN CLARO FAIL. 

No hubiera sido tanto fail si hoy, tres días después, quedara algo de las ondas que me prometió. Sus dos-tres meses han sido dos-tres días. Eso sí, tengo algo más de volumen, que se agradece, pero creo que mis compañeras coreanas van a estar muy desilusionadas con el resultado...

¡Un beso enorme a todos y gracias por leer!
Yo 

Ps: me está costando parir la crónica de la boda...¡pero llegará! ¡Muahahahaaaa!